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Después de ver todas las despedidas

Catálogo de despedidas, ninguna de ellas real. El que mucho se despide, pocas ganas tiene de irse. El adiós definitivo es el de la media vuelta y cerrar la puerta. Sin explicaciones, sin recriminar, sólo irse. La verdadera despedida es cuando uno se topa de frente y sin frenos con el absurdo o cuando de plano ya nada importa en ese lugar. El peor ciego es quein no quiere ver, ni escuchar, a pesar de las señales y los gritos. Hay cosas que es mejor no anunciar, no oficializar. Sólo hacerlas y punto. Para saber por que hay gente que inisiste, habría que saber por qué el opio fue tan popular. Se llegó a la fecha propuesta y como mago de carpa: “nada por aquí y nada por acá”. Esto es to-to-todo amigos. 7 de noviembre, llegó, pasó y nada.

Discreción

El carro del que habla Platón, hablando de la razón y de los sentimientos, es como cualquier carro, si los caballos no jalan parejo, se van al carajo. El Ying y el Yang, deben ser iguales, de otra manera sería un batidillo que ni Batman podría limpiar con ayuda vaticana. Hay algo que nomás me sigue sin cuadrar. Es como que todo mundo dice que tiene derechos, pero se pasa por _______ (llenar el espacio) los elementos que equilibran esos derechos. Además no olvides que en el pedir está el dar. mantener una relación en el miedo, la amenaza y el rencor, no sólo es Maquiavélico, sino injusto si la otra persona quiere arreglar (todo lo que hizo mal). Se me advirtió, incluso la aplicada. Pobre desahogo en el naufragio más titánico que me ha tocado vivir. Sonará extraño pero el que quiera entender lo entenderá, y es un saco que más de uno se podrá poner. En esto soy menos único que las moscas.

U2- The fly (del magnífico Achtung baby!)

Animadores de la TV infantil

Leyendo ayer las entrevistas a Tim Burton, me reí mucho al enterarme sobre cómo se inspiraron él y Johnny Depp para el personaje de Willy Wonka (el de Charlie y la fábrica de chocolates). Entre varias cosas, Burton comenta sobre los animadores de programas infantiles que vio él en TV durante su infancia, y dice que al verlos o recordarlos ahora le parecen completamente extraños (usa otra expresión, la veintiúnica mala palabra que tiene el inglés, pero el sentido es ese). Habla de un Mr. Pancake y de un tal Captain kangaroo (del último tenía yo unos view masters y sí, era un anciano bigotón con patillas y cara de pocos amigos, que sin embargo era una especie de amigo de los niños). Me puse a recordar lo que yo he visto al respecto en la TV mexicana. De las últimas que recuerdo es una tal Colitas (si mal no rememoro su programa o espacio se llamaba las Cositas de Colitas… se necesita ser muy ‘inocente’ para no caer en cuenta del doble sentido), una mujer vestida supongo que como muñeca, con muchos colores y mucho maquillaje, que hacía actividades manuales (usando tijeras sin picos, para que no se lastimen los niños). Años antes aparecía un tal Duende Bubulín, un fulano vestido de duende con su cancioncita, disco y todo, haciendo payasadas en lo que presentaba caricaturas.

El duende bubulín

El duende bubulín


Cepillín, era un payaso delgado como la esperanza de los inteligentes, un tanto macabro, el negro predominaba en el maquillaje de su rostro, y cantaba. Además era un tanto, hmmm, digamos que no muy varonil y tenía una voz chillante y tipluda. Los más remotos era un tipo de los 70s, llamado Jorge Gutiérrez Zamora, que salía con un esqueleto que hablaba. Se trataba de esos esqueletos realistas de escuele, al que le ponían una peluca, una banda en el cráneo y una camiseta hippie, hablaba y saludaba a los niños. Macabro, pero bueno, dicen que México tiene algo raro con la muerte. El tío Gamboín, era un viejo gracioso que salía con sacos llenos de parches de figuras coloridas y saludaba niños, presentando juguetes extraños que recolectaba, supongo, en sus viajes a MCAllen, TEXAS, no se ve que haya viajado más lejos, pero quien sabe. Viajar más allá de la frontera era entonces todo un logro en un país hundido en la crisis.
Tío Gamboín

Tío Gamboín


Recuerdo de todos a una cápsula de la misión apolo, que daba vueltas, a un mono llamado platillotes que sonreía y tocaba unos platillos y brincaba para atrás y un monstruo de frankenstein al que se le caían los pantalones. El fulano que ha estado desde siempre es Chabelo (creo que se nombra el amigo de los niños). Un hombre que se disfraza de niño. Hizo películas y aún tiene un programa sádico-masoquista de concursos. El tipo sigue allí los domingos por la mañana, imagino que la gente va por morbo a verlo. Ahora tendrá quizás unos 80 años, pero sigue disfrazado de niño (ahora la mitad del programa se la vive sentado en una silla de oficina con ruedas… una silla de hospital sería, creo, demasiado). Hoy son los padres los que se emocionan más que los niños al verlo. Recuerdo de sus infancias, un rolling Stone de la TV infantil. Creo que los animadores de programas infantiles han dejado de ser grotescos (salvo Barney, un horrible dinosaurio afeminado y morado), los animadores de TV actuales suelen ser jóvenes de apariencia saludable que saludan, bailan y cantan. Los tiempos han cambiado. Ah que cosas me hizo recordar Tim Burton.

No me voy a disfrazar

No sé, igual no me disfrazo. Lo que pensaba era comprar una serpiente falsa, o conseguir una cobra que no cobre; sacar del baúl de los trebejos viejos mi flauta de la secundaria mal acabada, ponerme una toalla en la cabeza y ajustarme un pañal de anciano incontinente. Meter a la serpiente en una canasta, colocarla frente a mí y después sentarme en el suelo y tocar. La serpiente, sorda como lápida de cemento, saldrá de la canasta y bailará al compas del moviemiento de la flauta. Pero que pereza, no me disfrazaré de nada. Gracias. ¡Felices 50 años Asterix!

De Gama y Magallanes

Vasco de Gama y Magallanes, siempre los confundo de nombre. Sé que el segundo es el que le dio casi la vuelta al mundo, por vez primera. Sé que al primero lo confundo. Hay una diferencia muy marcada entre ambos navegantes. De Gama era bastante salvaje, mandó arrancar manos, pies y narices a ciertos aborígenes rebeldes e hizo otras cosas que quijotescamente prefiero no recordar. Magallanes, en cambio, era un espartano del mar, que pasó hambres y supo mantener el orden, por el bien de su expedición, tuvo que ejecutar a un marinero amotinado y a un sacerdote intrigante instigador del motín. Al final Magallanes murió por su gran ética (fue a hacer labores diplomáticas con unos indígenas que se habían ‘hecho aliados’ de España, y una aldea enemiga de éstos). Total que las cosas salieron mal, la labor diplomática (que suele ser por lo general una utopía) resultó en una trifulca acompañada de un viento cargado de flechas venenosas. Magallanes se quedó cubriendo el escape de sus aliados y de sus hombres. Ahí quedó. No terminó de dar la vuelta al mundo. Trataré de no confundirlos más. Los libros actuales. La naturaleza de la felicidad de Desmond Morris (hmmm, a veces siento que el autor ya está un poco senil y cree tener la verdad absoulta… es un experto, pero a veces siento que habla como si lo que dijera fuera Ley). Conversaciones con Tim Burton (muy interesante… lo que más se me ha quedado grabado es que Burton parece tener una fijación por los ojos, parece que los ojos de la gente es lo que más le impacta). Hay otros dos libros que leo más esporádicamente que éstos. Moraleja: Los escritos y los sueños se aliemntan de vivencias y de lecturas.

La mirada de Magallanes

La mirada de Magallanes

Gracias

Ayer fui invitado a participar en un programa de radio con algún escrito. Bueno más que feliz estoy honrado. Me pidieron algo que durara cinco minutos, quizás algo que ya tuviera en algún cuaderno o mostrado por algún lugar. Creo que para variar un poco escribiré algo nuevo. Esto para ver si aún puedo hacerlo. Imagino que el fin de semana viajaré en microbús, ahora que me burgueseé de tanto comer hamburguesas, puede que la experiencia vuelva a ser nueva, de alguna manera. Imagino que no seré muy veraz y que pondré algunos detalles de microbuses que he ya abordado, que no puedo olvidar. Y del honor me propongo un pequeño reto, ya veré qué pasa. Omitiré que hoy por la mañana, de camino al trabajo, un microbús estuvo a medio milímetro de chocar mi auto. Esa burguesía hamburguesa, me ha hecho algo de mal.

Equivocarse

Duele mucho aceptar la equivocación; más cuando TODOS se lo advirtieron a uno (incluyendo esa vocesita interna). Aunque admito que dolió más antes. Me pongo a repasar la historia y sí, la Historia es una ciencia exacta, todo a posteriori sabe a postre y se entiende. Lo que no aplica es tratar de culpar a alguien. Tampoco se vale ser cruel y ser juez y parte. Me despedí muchas veces, y al final ya ni ganas de despedirme. Dicen que el tiempo lo cura todo, creo que no, creo que el cansancio es mejor. Hartarse estando de malas, enojado, triste o en la vil tragedia, no es hartarse de verdad. Hay que estar cansado para que ya note uno que la causa perdida de plano no vale la pena ni el pensamiento. A ver si es cierto.

Carajo escuincle del globo

Cinco minutos de fama. Que la historia de que fue accidente se las crea su abuela. Supuestamente un niño pequeño iba a la deriva en un globo por los azules cielos de los EEUU de A. Y todos los medios, deseosos de complacer al ávido público que se cree poderoso por ‘estar informado’. La información es poder, y las papas de sofá, los bultos inertes ante la ventana electrónica, se creen cuasidioses por ’saber’ lo que pasa en el mundo. Make the change, decía un comercial de soda que ellos consumen para engrosar sus tripas. Lo del niño en el globo… al final resulto que el mocoso estaba oculto en una caja dentro de la casa, o algo así, y que el globo que voló y cayó dramáticamente ante los ojos del mundo… (léase EEUU, Canadá y México, suficiente para el norte de América, fuera de sus fronteras todo es “resto del mundo”, así de limitado es esto a los ojos de esta zona) ¡estaba vacío! Jodido niño Houdini. Ahora resulta verdad, tras penosa confesión, lo que yo sospechaba cuando me enteré, que todo fue un truco para que papi saliera como histrión consagrado en las noticias de la tarde. Papi me hizo hacerlo, va a cabar declarando el niño que preocupó a más de una conductora de noticias de la era jurásica. Hasta yo, que no veo noticias, me enteré. Esos medios jamás enteros. Chamaco del carajo, mira que sacarnos semejante susto. Warhol no me agrada, pero tuvo razón con eso de los cinco minutos de fama.

Todo es relativo

Ok, no soy tan bueno como pensaba. Ok nadie lo es. Quizás lo santos, pero nadie es totalmente santo sino hasta después de muerto. Gandhi mismo aceptaba que tratar de ser alguien bueno era como caminar en la cuerda floja a cualquier altura sin red, no sé si lo dijo así, lo dudo, pero esa es la idea. Tampoco soy tan malo como me lo quieren hacer creer (cuando se tienen vigas por pestañas lo mejor es no arrojar piedras). Ser lo que quieres ser sin joder a nadie, igual eso es lo que uno debe hacer para ser. Una amigo es el que te deja ayudar, y no es ni remotamente tu amigo quien dice serlo y sólo se empeña en rebajarte o hacerte sentir mal, argumentando que lo hace porque te estima y te tiene confianza. Esa es de las mentiras más comunes, y por vanidad o soledad muchos creemos en ellas. A otro perro con ese hueso, a mí déjenme ya con mi sistema óseo. No es bueno desperdiciar las margaritas con los cerdos, y guarda tu energía para cosas que realmente valgan la pena. El rencor es un mal pegamento para seguir unidos (quizás los sádicos y los masoquistas lo usen, pero para el resto de la humanidad no creo que sea recomendable). A veces el rencor aparece disfrazado en la forma de hijos, pegotes que cargan al final con la culpa o inocentes que pagan facturas ajenas. Es más fácil mantenerse en un estado de desdicha que en uno de felicidad, para el primero no se necesita mucho, puedes quedarte allí sin hacer nada, para el segundo se requiere de cierto esfuerzo. El mundo sólo es un Valle de lágrimas para quien decide que así sea. El ser humano no es ni malo ni bueno por naturaleza, es indiferente y holgazán moral… y tiende a la estupidez. No es por soberbio que lo digo, que conste. La vida me parece demasiado larga, aunque en realidad al llegar a cierta edad empezó a parecerme breve (que bueno que así sea). La inseguridad hace que te aferres a cualquier cosa, y lo que más abunda son maderos podridos que tienden a hundirte. La inseguridad nubla tu vista y te impide diferenciar el oro de la pirita. La locura en su más alto nivel es menos mala para el enfermo que para sus conocidos. Hay días mejores que otros, y hay días que no importan. En este mundo, el tiempo sigue su marcha, por relativo que sea.

Monster show

Mientras hay vida hay esperanza, y yo añadiría, si se pierde la esperanza mientras se está vivo, no se está vivo en realidad. El libro que compré el domingo se llama Monster Show, dice ser una historia cultural del Horror, pero pues es de un autor gringo, así que se centra en la historia de las películas de horror en Hollywood. De todas maneras me encanta. Habla del Drácula de Bela Lugosi (quien interpretaba al condenado conde en teatros de eeuu sin saber nada de inglés, dicen que lo hacía por memoria fonética, así que si algún otro actor se equivocaba en su línea, Drácula se quedaba mudo y ahí moría sin estacas en el corazón). Habla de Tod Browning (su vida es muy interesante, director de ese primer Drácula Hollywoodense y poco después de la espeluznante Freaks, acerca de fenómenos de circo. Imábeges de Freaks se usaban antes de los conciertos de Enrique Bunbury en su gira llamada Freak Show -el cantante de alguna manera sentía que la gente lo iba a ver como iba a ver a los freaks de circo, y la verdad es una película capaz de quedarse en la mente para causar pesadillas). El libro también habla de Lon Chaney (el hombre de las mil caras, quien siendo una estrella, por motivos profesionales, ocultaba se ocultaba de la gente, para que no lo reconocieran y se cuenta que por ese motivo fue la primera estrella de cine en usar gafas oscuras cuando salía a la calle). Sí, de ese libro me leí como 150 páginas de un tirón, conjunta dos temas apasionantes para mí, el cine y los montruos. ¿Qué pasó con el de Ayn Rand? No lo acabé, hubo una parte, por ahí de la página 700 en la que un supuesto genio compositor dice que la composición musical debe ser meramente racional, jamás inspiración, que la inspiración es una debilidad y la razón es la que impera. El libro es bueno, pero eso me impidió seguir. He tratado de retomar el libro, pero recuerdo eso y pues… mejor me quedo con lo bueno que esa obra me dió antes de semejante aseveración. Y el mentado compositor es de los personajes supuestamente admirables. Es un buen libro, creo que mi mente no está nada abierta para seguirlo. Espero que el Monster Show hable del hombre lobo. Pero bueno “Escúchelos, los niños de la noche… ¡qué música realizan!” (escena que no olvido, pero bueno el compositor de Rand debe decir que los hijos de la noche no piensan… le voy más a Drácula).

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