Quisera decirte que te quiero. Experimento ese sentimiento completo, que ya es natural en mí.
Te quiero con esa añoranza que nace de tu ausencia, con ese sentirme completo que resulta de tu compañía.
Te quiero con la tranquilidad diaria, no excenta de su buena dosis de pasión.
Te quiero, pero entiendo tu desconfianza, suelo cambiar con más frecuencia que los vientos en el mar. Comprendo que receles de mis palabras, porque mañana todo puede regresar al ayer.
Y sin embargo… sin ser Galileo, te quiero.
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