Catálogo de despedidas, ninguna de ellas real. El que mucho se despide, pocas ganas tiene de irse. El adiós definitivo es el de la media vuelta y cerrar la puerta. Sin explicaciones, sin recriminar, sólo irse. La verdadera despedida es cuando uno se topa de frente y sin frenos con el absurdo o cuando de plano ya nada importa en ese lugar. El peor ciego es quein no quiere ver, ni escuchar, a pesar de las señales y los gritos. Hay cosas que es mejor no anunciar, no oficializar. Sólo hacerlas y punto. Para saber por que hay gente que inisiste, habría que saber por qué el opio fue tan popular. Se llegó a la fecha propuesta y como mago de carpa: “nada por aquí y nada por acá”. Esto es to-to-todo amigos. 7 de noviembre, llegó, pasó y nada.
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