No sé, igual no me disfrazo. Lo que pensaba era comprar una serpiente falsa, o conseguir una cobra que no cobre; sacar del baúl de los trebejos viejos mi flauta de la secundaria mal acabada, ponerme una toalla en la cabeza y ajustarme un pañal de anciano incontinente. Meter a la serpiente en una canasta, colocarla frente a mí y después sentarme en el suelo y tocar. La serpiente, sorda como lápida de cemento, saldrá de la canasta y bailará al compas del moviemiento de la flauta. Pero que pereza, no me disfrazaré de nada. Gracias. ¡Felices 50 años Asterix!
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