Entre Janis Joplin y Jaques Louis David. No puedo ver el nombre “Louis” sin recordar la Entrevista con el vampiro o a Bridget Fonda molestando a DeNiro en una película de Tarantino, pero nada que ver. Janis tragada por su época, no conozco mucho de su vida, sólo que fue efímera, ¿no fue ella a la que la compañía (más vale solo que mal acompañado) Jack Daniels le obsequiaba botellas por la publicidad gratuita que les hacía como consumidora consumada de su producto? Janis, demasiado corazón. Jaques Louis David, es raro que me guste, demasiado bien hecho, demasiado tradicional, en apariencia para mí. Me gustan mucho sus pinturas, las disfruto. La coronación de Napoleón resultó ser más grande de lo que esperaba (mientras que la Monalisa de DaVinci resultó ser una enana). Mis favoritas son la pintura de Madame Recamier y el Asesinato de Marat. La segunda es algo raro, me gusta, esa glorificación del muerto en su bañera (que más de uno toma como un suicidio), ese muerto que en realidad junto a Robespierre, fue el Terror tras la revolución francesa. Eran tan fundamentalistas que quisieron imponer la libertad a la fuerza, al que no le parezca, pues que pierda la cabeza, y el Dr. Guillotin alcanzó triste fama por su invento. Funesto. Jaques Louis David resultó ser un oportunista, glorificar a amigo tirano, ciego de fervor. Extremista (¿resentido qizás?). Acomplejado por su cicatriz en la cara, se armó de fervoroso valor con la revolución (ocultando los retratos que les hizo a algunos nobles, Lavoisier (ese que recuerdo por mis clases de química en la secundaria) entre ellos, ejecutado por ser recaudador de impuestos, pero eso no lo dice el libro de texto de química de segundo). David, el gran artista que prometió correr la misma suerte de Robespierre (y a la hora señalada se echó para atrás), más tarde vio la oportunidad de alabar a Napoleón (no sé si realmente lo dijo napoleón, pero un compañero muy bajo –de estatura- siempre me decía que el otrora emperador decía que la grandeza se mide de la cabeza al cielo- no mido dos metros, pero esa a la fecha no se la creo). David cosechando gloria mientras napoleón gobernada, de repente el exilio, para el bajito grande y el pintor admirado. David, veleta de los tiempos, ansioso por quedar bien. Joplin, demasiado auténtica para una sociedad de corrientes. En ellos pienso el día de hoy. Piece of my heart, baby.