Archivos para Septiembre 2008

Casi el regreso

Soy lo que escribo, pero mis escritos no son instantáneas exactas, no son espejos planos ni perfectos. Nada es perfecto. Quien me conoce ya me conoce, quien me quiere conocer, es muy probable que se decepcione. Soy experto en las decepciones no profesionales. Cuando el clima no ayuda salen a flote las grises sensaciones y percepciones. Aunque en días soleados no varía mucho la cosa. Si llegas a un banco en Hamburgo y ves la palabra ‘hamburguer’, no pidas carne ni pan, que es simplemente un banco cualquiera. Si me ves y piensas que soy tal y como escribo, no te sorprendas, soy más cualquiera que cualquiera. No seguí conejos blancos, no encontré ninguna clave, ni la de sol, no encontré respuestas ni pistas. Me regreso con una sola cosa en mente, que ya sabía desde antes de venir: debo cambiar de lugar dónde vivir. Lo demás no varía, sólo desvarío, ovario variado oval. Blanche Dubois queriendo dejar de depender de la generosidad de los extraños, y sólo extraño ciertos pasados y pasadizos. Se acerca el tiempo de retomar el papel de mercenario ético, escribiendo cuando puedo, porque es lo único que sé hacer bien. Quizás hay muchas cosas aprendidas en el viaje, simplemente ahora no las veo, seguramente en esa ciencia exacta que es la retrospectiva las veré claramente. Y sigo siendo yo, aunque sorprenda a la gente.

Bóveda con una luz tan cerca del cielo. Es Roma y es lo más viejo que sigue en pie.

Bóveda con una luz tan cerca del cielo. Es Roma y es lo más viejo que sigue en pie.

Descubriendo a Dylan

Fue en 1987, o sea que la afición ya es bastante mayor de edad y por mucho ha pasado la etapa del enamoramiento. Yo iba en escuela preparatoria, previos estudios a la universidad, pero era mal estudiante, tan malo que tuve que salir de la escuela un semestre porque era una causa perdida. El Titanic académico bien golpeado por el iceberg de la holgazanería. Me quedé en casa haciendo labores domésticas y reparaciones, acompañando a mi madre en lo que iniciaba el nuevo ciclo escolar. Ese año descubrí a Bruce Springsteen y a U2, que hablaban de un tal Dylan. Luego oí a John Mellencamp, y de nuevo referencias a Dylan. Leía entrevistas en la Rolling Stone y Dylan siempre mencionado. Entre mis tareas estaba la de acompañar a mi madre al súpermercado, cargador oficial. Un día de compras me desvié al departamento de discos (aún vinilos) y allí estaba, un LP titulado Down in the groove, de ese tan mentado Dylan. Era una portada oscura con el cantante de perfil, sentado, tocando una guitarra. El LP estaba baratísimo, así que lo compré, era mucha la curiosidad por saber de ese artista. Al llegar a casa lo puse en el tornamesa y quedé encantado con la voz y la interpretacíón del cantante, aunque no entendía casi nada de lo que decía (entonces yo no sabía mucho inglés). La magia estaba en su voz y en la manera en que decía las cosas. Ahora sigo diciendo que no hay canción de Dylan que suene mejor a como la canta Dylan. Aunque es un disco bastante maltratado por fans y por críticos, a mí me sigue gustando, ese fue el amor a primera vista con el arte de Bob Dylan.

El día que salí de Miami para Europa

Perdón Dios por lo que estoy a punto de hacer. Varios minutos esperando, hay tres cajas en la tienda y sólo funciona una de ellas, recorte de personal, sólo una empleada a la vez. Sábado, día de comprar billetes de la lotería. Mucha gente de la cuarta edad sale de sus tumbas sobre tierra para jugar, emociones del ocaso. Yo he esperado en línea viendo cómo cuatro personas delante de mí compran sus billetes, hacen sus rituales, le cuentan a la cajera los pormenores que les han sucedido desde el último día que se vieron y bromean de algunas cosas. Tengo prisa y sólo quiero comprar unos seguros para el cierre de mi mochila. En sí me costó bastante trabajo encontrarlos, fui del anaquel de productos para el cabello al de vendas y primeros auxilios, pasando por el de baratas pulseras para niñas y aretes de plástico. Terminé encontrando los seguros en el anaquel de bebés, entre biberones y mamilas, sonajas y gorritos azules, rosas y amarillos. Si vas a comprar algo a un neonato o aún no nato, compra algo amarillo, pues debe ser el código unisex. Azul para varoncitos, rosa para niñas, amarillo para cuando no sabes. No hay bebés gays, eso creo que es determinación de la voluntad basado en experiencia un poco más maduras que las de la neonatez. Igual y así también se nace, pero los colores son para las apariencias y no para las tendencias. Cuando soy la siguiente persona en la línea, el próximo a ser atendido, salido de la nada se me aproxima un simpático anciano. Me susurra algo en español, yo sordo y él susurrante, mala combinación. “Disculpe, ¿qué dijo?”, le digo con cortesía que algo de trabajo me cuesta. “Le digo que si es casado”, me dice sonriente. “Ah no, no”, seguro lo asume porque la mayoría de la gente de mi edad está en ese estado civil o está divorciada, los solteros de más de cuarenta son tan raros como un pájaro dodo. “¿De dónde es usted?”, me pregunta con un acento cubano, pensando que mi acento me ha delatado. “Mexicano”. “Ah, mexicano, ¿dónde vive?” “Aquí cerca, como a dos cuadras”. “México es muy bonito, ¿cuánto lleva viviendo aquí?” “Un año”. “Bonito lugar, ¿no?, y bellas mujeres”, me dice con una sonrisa picarona y lujuriosa que me asombra un poco en el arrugado rostro de un octogenario. “Sí”, respondo atando algunos cabos. El lanza el primer derechazo verbal: “oiga ¿me deja pasar antes?, sólo voy a comprar mi billete”. “No, lo siento, tengo prisa, sólo voy a pagar estos seguros y tengo el pago exacto, así que no debo tardar, y seguramente tardaré menos que usted, además llevo prisa, debo estar en el aeropuerto pronto”. “Ah, no se preocupe”, me dice, y me pregunta, “¿lo están esperando?” “No”. “A mí tampoco”. “Perfecto, usted debe tener menos prisa que yo”. “¿De qué parte de México es?” “Del DF, de la Ciudad de México”. “Ah, la Ciudad de México, la capital”. “Así es”. “Los mexicanos son muy simpáticos”. “Los hay de todo, como en todos lados”. Mi turno, y el viejecito se me adelanta con una velocidad que no es acorde con su edad, pone su billete en el mostrador y pide un determinado tipo de billetes de lotería que ahora no recuerdo. El tipo llegó a la Tierra antes que yo, eso es un hecho, pero eso no le da derecho a hacer lo que intentó. “Señorita, yo estaba formado, ¿puede cobrarse esto por favor?” En tres segundos, máximo, pagué los seguros. “Ahora sí, atienda a quien quiera, y mejor suerte en la lotería señor”. El viejo ya no me miraba de manera simpática. Salí de allí aprisa a recoger mi maleta e irme al aeropuerto. Soy menos bueno de lo que la gente cree. Perdóname Dios si hice mal, porque realmente creo que hice bien.

Sep 13, 2008. Miami.

Corazones estrujados

No tomo oportunidades, porque cuando intento tomarlas dejan de serlo. Mejor tomo cerveza y en un planeta olvido. Pero en realidad recuerdo, rayando el borde del ridículo. Ver la exposición de wordpress del 2008 está como para salir y pegarse un balazo. Guerras, problemas, violencia y pobreza. El mundo pareciera no ser lindo. Pasé después al museo del comunismo, lo mismo. Corazón estrujado como bolsa de borracho que mal oculta una botella. Al final el museo de Kafka, me asombra que siga vivo. Luego me puse a pensar en las oportunidades, en mi vida parecen paisajes, es mejor admirarlas, porque no se pueden ni tocar. Mi álbum de sueños rotos está que se desborda, no sólo por las orillas. No sé a dónde pertenezca, pero creo que aquí no. Esto debí haberlo escrito en un cuaderno, pero ahora peco de confesarme en un blog. Soy un cualquiera. Mi memoria también se me acaba, junto con la vista. No me tiro para que me levanten, igual y sólo quiero que me canten la cuenta para perder la pelea por KO. Me siento mal porque siendo tan afortunado parezco malagradecido, y eso sí que es un pecado. No me gusta el pescado. Qué se le va a hacer.

Praga, 2008

Dreaming with tears in my eyes (Canta Bono una canción de Jimmie Rodgers)

My heart is longing for you, love
I cared for you more then you knew
Though you have broken each promise
Yesterday’s dreams are untrue

Alone, I’ll be yearning tomorrow
When sunshine brings memories of you
My sunshine will turn into sorrow
As a dream of the love you once knew

Why should I always be lonesome
When sunny and blue are the skies
While shadows and loneliness linger
I’m dreaming with tears in my eyes

Why did you promise me sweetheart
Never to leave me alone
Yesterday’s sunshine is faded
You’re love wasn’t true like my own

Alone, I’ll be yearning tomorrow
When sunshine brings memories of you
My sunshine will turn into sorrow
As a dream of the love we once knew

Why should I always be lonesome
When sunny and blue are the skies
While shadows and loneliness linger
I’m dreaming with tears in my eyes

Todos somos iguales (breve desde Praga)

Praga me gusta. La visita a un museo que hasta ahora más me ha asombrado es la del museo de Alphonse Mucha. No sabía quién era, aunque había visto ya varias obras suyas. Era un artista muy famoso del art nouveau (sólo faltó la ‘i’ para tener todas las vocales). En Praga al parecer todos somos iguales. Hay un restaurante de comida argentina que por las noches parece que tiene música en vivo, lo vi en el anuncio, y para ilustrar que es auténtica música argenta, pues sale la imagen de unos mariachis, que seguro cantan ‘La chica de Ipanema’ en su repertorio. Especialmente de Mucha, me gustaron los carteles que le hizo a Sarah Berndhart para Medea y para Hamlet. Omelette de huevos desayuné hoy que pude hacerlo como Dios manda. En Praga se nota bastante vida, muchos jóvenes y muchos turistas. De lo famoso sólo vi el reloj de una vieja plaza, después me dediqué a perderme por las calles. Ah, en la mañana lavé mi ropa (ya no tenía ropa limpia y mis prendas olían a billete viejo, creo que ya lo había mencionado). Mañana iré al museo de Kafka, pero kafkiano en sí es que el tipo sea un icono de lo comercial, en playeras, pósters y tarjetas. Así es la vida. Al rato saldré a dar un paseo nocturno, he venido al hotel para ver si había logrado conseguir boletos para Leonard Cohen (y no, no hay, se agotaron igual que en Viena) y a dejar un libro que compré. Y para los que como santo Tomás no crean lo del restaurante argentino, les paso la prueba.

Viajando en Viena (sin perro salchicha)

Dr. No, teatro No, Sisi reina en Austria, donde no hay canguros. De Tutankahmon a VanGogh, exposiciones especiales. Las calles, arquitectura hermosa seguida. La casa de Mozart, cuando podía ponerle mantequilla a su pan. La escultura de Strauss con una cabeza que se parece a la de Mark Twain. Goethe por allí sentado, un poco aburrido, viendo pasar el tráfico. La Budweiser aquí no tiene nada que ver con su contraparte de EEUU, ésta sí es cerveza. Frío que me recuerda al aire acondicionado de Miami. Sueños incoherentes, como deben ser. Ignoro qué tan crucial o decisivo será este viaje para mí, se ve tan modesto y realmente fue un escape de la locura rutinaria, diaria. Cuando estoy en la costumbre, me siento como Indiana Jones con una familia de maniquís, cuando estoy de viaje, me siento un abultado burgués. La llegada a Viena no fue como la esperaba. Creí que llegando a las 6 am, podría quedarme en la estación de autobuses hasta que dieran las 10 (y las 11, las 12 la una las dos y las tres… fuera) y salir a buscar alojamiento. Alejada de mi pensamiento fue la realidad. Llegué a una estación muy pequeña y cerrada en las tempranas horas de la mañana, me encontré pues con una maleta pesada, con mucho frío y en una calle por donde empezaban a caminar los trabajadores madrugadores. Subí al metro (pues estaba en el primer piso) y no entendí nada. El alemán es un idioma que ignoro por completo. Sin pistas de adónde dirigirme, esperé media hora a que abrieran la estación, dejé mi maleta a resguardo y salí a buscar lo que fuera buscable. Primero un mapa, sólo había en alemán, luego a descifrar dónde podría estar el centro. Siguió la compra del boleto para viajar en metro, después de haber viajado 24 horas en autobús. Esto sólo lo puedo hacer solo, nadie se atrevería a hacer semejantes insensateces. Personalmente si no fuera yo mismo, me mandaría a volar. Llegar a una ciudad sin una idea de dónde está qué cosa, sin nociones del idioma y a buscar alojamiento es toda una aventura, puede que sea sufrir de a gratis, pero me hace sentir que soy capaz de hacer cosas no-automatizadas. A las 9 de la mañana ya tenía habitación y me dispuse a vagar por la ciudad. Viena es una ciudad de la que se poco, no busqué nada sobre ella y nada viene mencionadas en las guías que traigo, así que realmente llego a Viena como un explorador. Es curioso que cuando uno llega a un lugar nuevo se siente abrumado, un tanto indefenso, pero cuando se va encontrando la lógica al sitio y poco a poco va resultando familiar es precisamente cuando hay que viajar al siguiente lugar. Llego al sitio nuevo extrañando al anterior, familiarizándome al nuevo en poco tiempo para extrañarlo con el siguiente. Ese es el juego de mis vacaciones. Pero ya lo he mencionado en algún lugar: éstas serán las últimas vacaciones, o viaje voluntario, que haga solo. Buen viaje para despedirme de una costumbre que ya cumplió con lo que tenía que cumplir.

Uno de los 12 trabajos de Hércules.

Uno de los 12 trabajos de Hércules.

*Y siempre recordaré a Viena por un suceso muy especial, decubrimiento extracontinental, de distancias que espero se reduzcan con poder Jíbaro de un lugar cercano a una playa. Algún día, algún día.

El día de la partida que fue entera

Creo que uno de los sitios que más me gustan de Miami es su aeropuerto, no por sí mismo y no siempre. Me gusta sólo cuando me voy, porque representa el primer paso para ir a ver a gente que quiero mucho o el inicio de una aventura en un lugar totalmente desconocido y lejano. Es un aeropuerto más o menos funcional, pero si vas a América latina la revisión de seguridad es un suplicio que huele a pies mal lavados y que quita mucho tiempo. Ahora que si vienes llegando, se te va media vida en las casetitas de migración. Me han dicho que los agentes de migración son un tanto patanes, yo no generalizaría, me han tocado algunos bastante agradables y corteses, patanes muy pocos, igual y tengo suerte. Es un aeropuerto en donde abunda la gente con tono de piel que va del bronceado al piel roja ardida por el sol. Ropa casi de playa que no va muy bien con el fresco aire acondicionado que impera aquí. Cada semana paso por el aeropuerto cuando estoy en Miami, porque el autobús que tomo para ir a la playa hace parada aquí. Sí, el aeropuerto, Miracle Mile y South Beach deben ser los lugares que más frecuento cuando estoy en Miami. Hoy voy de salida. Un poco temeroso del viaje en avión, Miami – Londres es un vuelo de muchas horas y realmente no me gusta ya estar tanto tiempo encerrado, nunca me ha gustado pero ahora lo tolero menos. Después de la séptima hora me entra la claustrofobia y la desesperación. Esta vez salgo de noche y trataré de dormir. Son las siete de la noche y ya tengo sueño, creo que caeré en los brazos de Morfeo mientras cruzo el océano. Acabo de descubrir que llegando a Londres debo cambiar de aeropuerto y esperar ocho horas para salir a Roma. Salgo en la noche del 13 y llego a la vecindad del papa la primera hora del 15, en algún lugar del mar perderé el 14. Eso explica por qué me he tomado tres semanas de vacaciones. Estos vuelos largos son tan costosos para mí que tarto de aprovechar lo más que puedo de ellos. Con eso respondo a una pregunta que me hicieron hace poco. Traigo un cuaderno nuevo y una computadora. Al final me decidí por traer la compu, esto me ahorrará el tiempo de capturas y además cargaré las fotos de la cámara digital que me prestaron. Sí, me convencieron de sacar fotos. Yo prefiero mis fotografías con palabras, pero creo que no está de más llevar la cámara. Se supone que voy a sitios muy bellos, así que hay que aprovechar. No traigo libros, esta vez me toca a mí auto entretenerme. Si me canso de escribir me pondré a leer las guías que llevo de los sitios que visitaré. Los primeros dos puntos del viaje ya están definidos. Roma del 15 al 18 y Dubrovnik del 18 al 22. Ahora estoy sentado frente a una tienda de ‘Duty free’, en sus aparadores se anuncia una fragancia masculina con un muy apuesto actor de moda. El tipo parece una escultura, viste una camisa blanca, está en un pasillo de lo que parece ser un lugar lujoso, pero su pose me llamó la atención desde el principio. El tipo parece una escultura, y esa fue la clave para dar con la pista adecuada. Aunque sólo aparece del torso para arriba, el tipo está reproduciendo la pose del David de Miguel Ángel, a esos publicistas no se les escapa nada. Tomaron al actor mejor parecido que hay actualmente y lo hicieron posar como la escultura masculina más admirada. No he visto nadie comprando la loción, pero al menos me divertí resolviendo un enigma que a nadie le importa. Agatha Christie y Sherlock Holmes me maleducaron. Soy del tipo de tipos que mientras lee un libro o ve una película trata de imaginar qué pasará. Tengo esa mala costumbre de tratar de predecirme la historia, pero creo que realmente es un juego para decir cómo la contaría yo y ver si coincido con el autor. Algunas veces me gusta más mi versión, y precisamente ese fue el motivo por el que empecé a escribir. Como a veces me gustaban más mis versiones o algunas otras tenía ganas de comentar algo que no tenía nada que ver con lo que leía o veía, pues me puse a jugar con letras y así ha sido durante mucho tiempo. En el aeropuerto cada quince minutos dicen la hora, “the local time is…”, lo he escuchado cuatro veces, por lo tanto, si mis matemáticas no me fallan, ha pasado una hora desde que prendí mi computadora y empecé a escribir. Bueno veamos qué me depara el viaje.

Sep 13, 2008. Aeropuerto Internacional de Miami.

Austria de sueños quebrados matemáticamente sin lógica

A la mitad del trayecto, cosas nuevas, visiones viejas. Las mismas historias y desilusiones. “La mejor manera de no desilusionarse en no ilusionarse en absoluto”. En busca de un tiempo perdido, no hay mapa, porque no hay manera de recobrarlo. Palabras, palabras, palabras. Luego el silencio y la noche. El frío, sin osos polares, pingüinos ni helados. Suelo dejarlo ir, siempre cuando estoy más cerca. Autodestrucción. Quémese después de leer. Misión imposible, en un mundo que de tan trágico podría ser risible, pero no hay ganas ni de sonreír. La manera sigue en el aire. En la sección de aduanas de la frontera donde la indiferencia es una bandera de cualquier color. Pero eso sí, ya sé lo que muchos no saben: no hay canguros en Austria, pero sí hay sueños rotos y mucha elegancia. No sé qué buscaba, o si buscaba algo. La brújula es ahora un ventilador de bolsillo. Mañana Praga, pero igual es lo mismo. Por eso el mundo es redondo.

canguro en Austria

canguro en Austria

Al rato nos vemos

Me desaparezco de esta faz de la Tierra sin enterrarme ni las uñas. Evaporado de América, porque América como madre y como muerte sólo hay una. Ve voy pero amenazo con el Big MCCarthuniano “regreso”, pero no el estómago. Escatológico comentario. Me voy subido de peso tras dos semanas de galletitas, Auténticas delicias, y me lanzo a comer como pelón de hospicio, como decía mi abuela y dice mi mamá. Me voy al continente que sólo por la cultura occidental se le llama viejo, porque viejos los cerros y reverdecen, lástima que no se pueda decir lo mismo ni de los seres humanos ni del diablo, aunque dizque sepa mucho, porque por mucho que sabe nomás no la hace. Seguro regreso flaco y ojeroso, pero espero que con esperanzas y con la moneda bien caída en el suelo para la decisión. Reinvención y nuevo capítulo, cerrando lo que deba cerrarse. Regreso en octubre.

Una excelente canción de ardor muy inoportuna para el momento (ja)

Hecho batidillo con la tristeza, más del huracán y algo de haití

Bueno, subí una entrada a mi blog (el otro) y lo que subí es uno de mis escritos más favoritos de todos. Ese que se va por cigarros y ya no regresa. Adiós Nicanor, te juites sin siquiera decir adiós. En fin, el escrito se debe explicar solito y si no que cada quien le encuentre el significado de acuerdo a su propia experiencia. Como ven si siguen estas líneas, internet es un centro de ocio desmesurado. Debiera estar viendo las pensiones para mis vacaciones pero no, ando divagando y me topo con lugares raros. Uno de esos es un sitio con un test que dice “¿Qué canción de Bob Dylan eres tú?” http://www.youthink.com/quiz.cfm?action=go_detail&sub_action=take&obj_id=226 Pues me resultó que soy una de mis canciones favoritas de Dylan (Uy qué difícil).

Tangled Up In Blue

Early one mornin’ the sun was shinin’,
I was layin’ in bed
Wond’rin’ if she’d changed at all
If her hair was still red.
Her folks they said our lives together
Sure was gonna be rough
They never did like Mama’s homemade dress
Papa’s bankbook wasn’t big enough.
And I was standin’ on the side of the road
Rain fallin’ on my shoes
Heading out for the East Coast
Lord knows I’ve paid some dues gettin’ through,
Tangled up in blue.

She was married when we first met
Soon to be divorced
I helped her out of a jam, I guess,
But I used a little too much force.
We drove that car as far as we could
Abandoned it out West
Split up on a dark sad night
Both agreeing it was best.
She turned around to look at me
As I was walkin’ away
I heard her say over my shoulder,
“We’ll meet again someday on the avenue,”
Tangled up in blue.

I had a job in the great north woods
Working as a cook for a spell
But I never did like it all that much
And one day the ax just fell.
So I drifted down to New Orleans
Where I happened to be employed
Workin’ for a while on a fishin’ boat
Right outside of Delacroix.
But all the while I was alone
The past was close behind,
I seen a lot of women
But she never escaped my mind, and I just grew
Tangled up in blue.

She was workin’ in a topless place
And I stopped in for a beer,
I just kept lookin’ at the side of her face
In the spotlight so clear.
And later on as the crowd thinned out
I’s just about to do the same,
She was standing there in back of my chair
Said to me, “Don’t I know your name?”
I muttered somethin’ underneath my breath,
She studied the lines on my face.
I must admit I felt a little uneasy
When she bent down to tie the laces of my shoe,
Tangled up in blue.

She lit a burner on the stove and offered me a pipe
“I thought you’d never say hello,” she said
“You look like the silent type.”
Then she opened up a book of poems
And handed it to me
Written by an Italian poet
From the thirteenth century.
And every one of them words rang true
And glowed like burnin’ coal
Pourin’ off of every page
Like it was written in my soul from me to you,
Tangled up in blue.

I lived with them on Montague Street
In a basement down the stairs,
There was music in the cafes at night
And revolution in the air.
Then he started into dealing with slaves
And something inside of him died.
She had to sell everything she owned
And froze up inside.
And when finally the bottom fell out
I became withdrawn,
The only thing I knew how to do
Was to keep on keepin’ on like a bird that flew,
Tangled up in blue.

So now I’m goin’ back again,
I got to get to her somehow.
All the people we used to know
They’re an illusion to me now.
Some are mathematicians
Some are carpenter’s wives.
Don’t know how it all got started,
I don’t know what they’re doin’ with their lives.
But me, I’m still on the road
Headin’ for another joint
We always did feel the same,
We just saw it from a different point of view,
Tangled up in blue.

Copyright ©1974 Ram’s Horn Music

El día está soleadito, ni asomos de huracán can, pero las apariencias engañan, tras un rayito de sol puede venir la tormenta y rájatelas, vacas y cocodrilos volando. Dicen que si pega aquí, podemos quedarnos hasta tres semanas sin energía eléctrica. Ufaaaa, si eso es en EEUU, me imagino que de un huracanazo en haití no se reponen en seis años. No es ánimo de ser racista pero pues como son, ya los imagino intentando reconstruir algo e interrumpiendo las labores para derrocar al dictador en turno y equilibrar la taza demográfica a machetazo limpio (a la historia me remito, no hablo por hablar, vudú bíbidi bábidi vudú). Nomás piensen, cómo se arreglan las cosas en haití, a machetazos y carnicerías, y no sólo una vez, sino varias. Por otro lado, la mayoría de los negros de haití vienen de lo que era el congo, bueno eso creo que leí, si lo soñé no me hagan caso, pero creo que así es. El corazón de las tinieblas. Pues nomás fíjensé cómo se arreglan las cosas en lo que era el Congo, aún hoy en día, con ríos de sangre y olas de odio. Escalofríante. Trato de respetar las culturas, pero de plano que haití me da miedo, y no por lo que ignoro, sino por lo que sé. Suficiente por hoy.

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