Me consta

Siempre la misma fábula, con el mismo animal que no aprende. Siempre la idolización e idealización, que al final son sinónimos, y despertar de ellas después de que un Moisés que bajó de la montaña arrojó sus tablas de multiplicar. “Largo del paraíso”, nos autoboicoteamos el derecho a seguir allí. Todos terminamos creciendo, ay de aquellos que se quedan como exiliados ilegales en el país de Nunca Jamás, tienen que convertirse en piratas y siempre saldrán perdiendo (aunque se la pasen bien… de vez en vez… me consta). Aunque tampoco se puede fingir la madurez. Tampoco puedes decir que te encanta pagar impuestos (ni siquiera en el primer mundo es algo que guste a la gente… me consta). Impuestas también son ciertas actitudes, tan malo es el adulto que justifica su idiota manera de ser diciendo que es “como un niño” (insulto a los infantes puros que por lo general sólo se vuelven idiotas al crecer), como impuesta es la seriedad y cordialidad que debes tener con toda la gente (¿qué sentido tiene saludar a quien te revuelve las entrañas con sólo verla? -y de quien eres totalmente correspondido en ese sentido). Hay quienes agradan y hay quienes producen vómito (y yo soy menos monedita de oro que cualquiera… me consta). Que existe gente (poca…pero no son tan pocos) a quien agrado, es cierto. Que existe gente (poca… y son muy pocos) que me agrada, también es cierto. Que la mayoría me es idiferente y que les soy indiferente a todos ellos, es lo más cierto. Así que ¿para qué mendigar palabras y pensamiento, sonrisas y besos? El amor platónico es injusticia, y desperdiciar atenciones en lugares indebidos es regalar margaritas, perlas y diamantes a los cerdos. Y lo mío a veces no es tan valioso. No te claves, la vida la densea uno mismo. Me consta.
naufragio

Reinvención (ya no es como antes)

Eso de reinventarse cuesta más trabajo con los años. Imagino que volver a ser libre no es tan fácil cuando se lleva lastre. Aferrarse a las anclas de la costumbre es una mala costumbre, muy difícil de quitar. Más difícil de quitar que las manchas de mole (literal y figurado) de la ropa. Le he dado varias veces la vuelta a la llave y el motor nomás no enciende. He estado esperando en la estación por ese tren que no tiene hora, y cada vez tarda más en llegar. Creo que mi maleta está vacía, pero hay algo que me pesa mucho. Las cartas se me salen de las mangas y salen volando con la fuerza de un ventilador oculto. Conservo el boleto mientras espero en el andén. Las fórmulas tampoco sirven de nada. Esperando el próximo golpe de suerte.

Bajo control

Pocos sobrevivientes, números diezmados y no llegaban ni a diez. Napoleón en el fango, preguntando ¿qué fue lo que salió mal? El mago tratando de unir las piezas, pero la sierra usada dejó cerrada la posibilidad de rearmado, el mago leía en vano las instrucciones en un charco de sangre, tratando de encontrar lo que le faltó al acto. El plan se derritió, algo salió mal. Cuando te topes con una contradicción revisa tus premisas, al menos una de ellas está equivocada. Nos descubrimos mutuamente diferentes a lo que quisimos aparentar, y a lo que creímos. Así es la vida, en rosa y en cualquier color. Cuenta que llega a 10 en el quinto asalto, la inseguridad a veces sube al ring, el boxeador en la lona se pregunta dónde se equivocó mientras mira estrellas danzarinas más cerca de los que las vió Galileo. Nadie es inocente cuando todos tienen culpa, les dijo el juez severo a los doce en el patíbulo, quienes estrenando corbata de soga y cayendo al vacío se preguntaban qué parte habían hecho mal. El problema a veces estriba en creer que los caminos son eternos, que la gente nunca cambia y que creemos conocer y conocernos, lo único constante es el cambio, y hay veces que las cosas salen mal, aunque supongamos que todo está bajo control.

Después de ver todas las despedidas

Catálogo de despedidas, ninguna de ellas real. El que mucho se despide, pocas ganas tiene de irse. El adiós definitivo es el de la media vuelta y cerrar la puerta. Sin explicaciones, sin recriminar, sólo irse. La verdadera despedida es cuando uno se topa de frente y sin frenos con el absurdo o cuando de plano ya nada importa en ese lugar. El peor ciego es quein no quiere ver, ni escuchar, a pesar de las señales y los gritos. Hay cosas que es mejor no anunciar, no oficializar. Sólo hacerlas y punto. Para saber por que hay gente que inisiste, habría que saber por qué el opio fue tan popular. Se llegó a la fecha propuesta y como mago de carpa: “nada por aquí y nada por acá”. Esto es to-to-todo amigos. 7 de noviembre, llegó, pasó y nada.

Discreción

El carro del que habla Platón, hablando de la razón y de los sentimientos, es como cualquier carro, si los caballos no jalan parejo, se van al carajo. El Ying y el Yang, deben ser iguales, de otra manera sería un batidillo que ni Batman podría limpiar con ayuda vaticana. Hay algo que nomás me sigue sin cuadrar. Es como que todo mundo dice que tiene derechos, pero se pasa por _______ (llenar el espacio) los elementos que equilibran esos derechos. Además no olvides que en el pedir está el dar. mantener una relación en el miedo, la amenaza y el rencor, no sólo es Maquiavélico, sino injusto si la otra persona quiere arreglar (todo lo que hizo mal). Se me advirtió, incluso la aplicada. Pobre desahogo en el naufragio más titánico que me ha tocado vivir. Sonará extraño pero el que quiera entender lo entenderá, y es un saco que más de uno se podrá poner. En esto soy menos único que las moscas.

U2- The fly (del magnífico Achtung baby!)

Animadores de la TV infantil

Leyendo ayer las entrevistas a Tim Burton, me reí mucho al enterarme sobre cómo se inspiraron él y Johnny Depp para el personaje de Willy Wonka (el de Charlie y la fábrica de chocolates). Entre varias cosas, Burton comenta sobre los animadores de programas infantiles que vio él en TV durante su infancia, y dice que al verlos o recordarlos ahora le parecen completamente extraños (usa otra expresión, la veintiúnica mala palabra que tiene el inglés, pero el sentido es ese). Habla de un Mr. Pancake y de un tal Captain kangaroo (del último tenía yo unos view masters y sí, era un anciano bigotón con patillas y cara de pocos amigos, que sin embargo era una especie de amigo de los niños). Me puse a recordar lo que yo he visto al respecto en la TV mexicana. De las últimas que recuerdo es una tal Colitas (si mal no rememoro su programa o espacio se llamaba las Cositas de Colitas… se necesita ser muy ‘inocente’ para no caer en cuenta del doble sentido), una mujer vestida supongo que como muñeca, con muchos colores y mucho maquillaje, que hacía actividades manuales (usando tijeras sin picos, para que no se lastimen los niños). Años antes aparecía un tal Duende Bubulín, un fulano vestido de duende con su cancioncita, disco y todo, haciendo payasadas en lo que presentaba caricaturas.

El duende bubulín

El duende bubulín


Cepillín, era un payaso delgado como la esperanza de los inteligentes, un tanto macabro, el negro predominaba en el maquillaje de su rostro, y cantaba. Además era un tanto, hmmm, digamos que no muy varonil y tenía una voz chillante y tipluda. Los más remotos era un tipo de los 70s, llamado Jorge Gutiérrez Zamora, que salía con un esqueleto que hablaba. Se trataba de esos esqueletos realistas de escuele, al que le ponían una peluca, una banda en el cráneo y una camiseta hippie, hablaba y saludaba a los niños. Macabro, pero bueno, dicen que México tiene algo raro con la muerte. El tío Gamboín, era un viejo gracioso que salía con sacos llenos de parches de figuras coloridas y saludaba niños, presentando juguetes extraños que recolectaba, supongo, en sus viajes a MCAllen, TEXAS, no se ve que haya viajado más lejos, pero quien sabe. Viajar más allá de la frontera era entonces todo un logro en un país hundido en la crisis.
Tío Gamboín

Tío Gamboín


Recuerdo de todos a una cápsula de la misión apolo, que daba vueltas, a un mono llamado platillotes que sonreía y tocaba unos platillos y brincaba para atrás y un monstruo de frankenstein al que se le caían los pantalones. El fulano que ha estado desde siempre es Chabelo (creo que se nombra el amigo de los niños). Un hombre que se disfraza de niño. Hizo películas y aún tiene un programa sádico-masoquista de concursos. El tipo sigue allí los domingos por la mañana, imagino que la gente va por morbo a verlo. Ahora tendrá quizás unos 80 años, pero sigue disfrazado de niño (ahora la mitad del programa se la vive sentado en una silla de oficina con ruedas… una silla de hospital sería, creo, demasiado). Hoy son los padres los que se emocionan más que los niños al verlo. Recuerdo de sus infancias, un rolling Stone de la TV infantil. Creo que los animadores de programas infantiles han dejado de ser grotescos (salvo Barney, un horrible dinosaurio afeminado y morado), los animadores de TV actuales suelen ser jóvenes de apariencia saludable que saludan, bailan y cantan. Los tiempos han cambiado. Ah que cosas me hizo recordar Tim Burton.

No me voy a disfrazar

No sé, igual no me disfrazo. Lo que pensaba era comprar una serpiente falsa, o conseguir una cobra que no cobre; sacar del baúl de los trebejos viejos mi flauta de la secundaria mal acabada, ponerme una toalla en la cabeza y ajustarme un pañal de anciano incontinente. Meter a la serpiente en una canasta, colocarla frente a mí y después sentarme en el suelo y tocar. La serpiente, sorda como lápida de cemento, saldrá de la canasta y bailará al compas del moviemiento de la flauta. Pero que pereza, no me disfrazaré de nada. Gracias. ¡Felices 50 años Asterix!

De Gama y Magallanes

Vasco de Gama y Magallanes, siempre los confundo de nombre. Sé que el segundo es el que le dio casi la vuelta al mundo, por vez primera. Sé que al primero lo confundo. Hay una diferencia muy marcada entre ambos navegantes. De Gama era bastante salvaje, mandó arrancar manos, pies y narices a ciertos aborígenes rebeldes e hizo otras cosas que quijotescamente prefiero no recordar. Magallanes, en cambio, era un espartano del mar, que pasó hambres y supo mantener el orden, por el bien de su expedición, tuvo que ejecutar a un marinero amotinado y a un sacerdote intrigante instigador del motín. Al final Magallanes murió por su gran ética (fue a hacer labores diplomáticas con unos indígenas que se habían ‘hecho aliados’ de España, y una aldea enemiga de éstos). Total que las cosas salieron mal, la labor diplomática (que suele ser por lo general una utopía) resultó en una trifulca acompañada de un viento cargado de flechas venenosas. Magallanes se quedó cubriendo el escape de sus aliados y de sus hombres. Ahí quedó. No terminó de dar la vuelta al mundo. Trataré de no confundirlos más. Los libros actuales. La naturaleza de la felicidad de Desmond Morris (hmmm, a veces siento que el autor ya está un poco senil y cree tener la verdad absoulta… es un experto, pero a veces siento que habla como si lo que dijera fuera Ley). Conversaciones con Tim Burton (muy interesante… lo que más se me ha quedado grabado es que Burton parece tener una fijación por los ojos, parece que los ojos de la gente es lo que más le impacta). Hay otros dos libros que leo más esporádicamente que éstos. Moraleja: Los escritos y los sueños se aliemntan de vivencias y de lecturas.

La mirada de Magallanes

La mirada de Magallanes

Gracias

Ayer fui invitado a participar en un programa de radio con algún escrito. Bueno más que feliz estoy honrado. Me pidieron algo que durara cinco minutos, quizás algo que ya tuviera en algún cuaderno o mostrado por algún lugar. Creo que para variar un poco escribiré algo nuevo. Esto para ver si aún puedo hacerlo. Imagino que el fin de semana viajaré en microbús, ahora que me burgueseé de tanto comer hamburguesas, puede que la experiencia vuelva a ser nueva, de alguna manera. Imagino que no seré muy veraz y que pondré algunos detalles de microbuses que he ya abordado, que no puedo olvidar. Y del honor me propongo un pequeño reto, ya veré qué pasa. Omitiré que hoy por la mañana, de camino al trabajo, un microbús estuvo a medio milímetro de chocar mi auto. Esa burguesía hamburguesa, me ha hecho algo de mal.

Equivocarse

Duele mucho aceptar la equivocación; más cuando TODOS se lo advirtieron a uno (incluyendo esa vocesita interna). Aunque admito que dolió más antes. Me pongo a repasar la historia y sí, la Historia es una ciencia exacta, todo a posteriori sabe a postre y se entiende. Lo que no aplica es tratar de culpar a alguien. Tampoco se vale ser cruel y ser juez y parte. Me despedí muchas veces, y al final ya ni ganas de despedirme. Dicen que el tiempo lo cura todo, creo que no, creo que el cansancio es mejor. Hartarse estando de malas, enojado, triste o en la vil tragedia, no es hartarse de verdad. Hay que estar cansado para que ya note uno que la causa perdida de plano no vale la pena ni el pensamiento. A ver si es cierto.

Entradas siguientes »